sábado, 8 de febrero de 2014

EL fascismo emerge en Ucrania

Los acontecimientos en Ucrania están tomando un cariz cada vez más dramático y alarmante. En una serie de regiones se está produciendo la toma de los organismos locales de gobierno, por parte de grupos bien organizados. Los partidarios del gobierno legítimo y los integrantes de las Fuerzas del orden, están siendo víctimas del terror, físico y moral. El Maidán de Kiev, está dejando de ser ante nuestros ojos una protesta pacífica y democrática para adquirir tonos cada vez más “pardos”. Los que marcan el paso no son ya ingenuos defensores de los derechos humanos, sino elementos abiertamente fascistas.

Los partidarios de Hitler están ya en el gobierno de las repúblicas bálticas. Ahora van a por todas para hacerse con el poder en Ucrania. Los enfrentamientos con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, están protagonizados por miles de milicianos bien preparados y pagados, provenientes de la región de Galitzia, que se enorgullecen de su parentesco espiritual con un colaboracionista de los nazis como S.Bandera. Ya se ha llegado incluso hasta el punto de intentar prohibir la actividad del  Partido Comunista de Ucrania en dos regiones occidentales. La persecución de los comunistas siempre ha sido uno de los principales rasgos del fascismo en ciernes.

No hay nada de improvisación en los acontecimientos que se están produciendo: Estos procesos están dirigidos por gente experimentada que cuenta con un amplio bagaje en mover los hilos de la organización de golpes de Estado en Yugoslavia, Georgia, Libia, en los países de Asia, Oriente Próximo, África y América Latina.

Diplomáticos y actores políticos occidentales dirigen abiertamente los actos de saqueo en Ucrania, como si no fuera un Estado soberano, sino una más de sus colonias. Participan activamente instigadores y provocadores, venidos de Polonia y las repúblicas bálticas. Cualquier intento de poner el mínimo orden elemental en el país provoca acusaciones de uso desproporcionado de la fuerza, chantaje y amenazas de la adopción de sanciones.

Occidente se muestra especialmente hipócrita, exigiendo la libertad de acción para esas fuerzas, que no solo son antirrusas o anticomunistas, sino abiertamente profascistas y antisemitas.

Hay que llamar a las cosas por su nombre: Ucrania está siendo víctima de una agresión exterior, ejecutada por los organizadores de pogromos, venidos de Ucrania occidental. Es algo por lo que el mundo ya ha pasado en más de una ocasión. En Ucrania se está aplicando el mismo guion, que ha llevado a la destrucción de Yugoslavia, Libia y al comienzo de la guerra civil en Siria.

Sin embargo, sería faltar a la verdad ver únicamente la intromisión de fuerzas del exterior como explicación de los trágicos acontecimientos que se están produciendo en Ucrania.
El motivo principal que ha generado ese amplio descontento popular, es la política económica y social, de los gobiernos y presidentes, que se han venido sucediendo desde 1991, representado los intereses del gran capital. Un puñado de oligarcas que cada vez se enriquece más y decenas de millones de ucranianos empobrecidos. La trágica experiencia de Europa nos enseña, que el empobrecimiento del pueblo es el caldo de cultivo, en el que maduran las fuerzas más tenebrosas del fascismo.

La oligarquía ucraniana es una parte tan dependiente del capital financiero mundial, que se muestra incapaz de defender los intereses nacionales. La élite de Ucrania, empezó por no rechazar con firmeza la ruinosa “asociación” con la Unión Europea, para luego verse incapaz de poner un mínimo de orden en unas calles de la capital, que han sido prácticamente tomadas por los extremistas.
La tecnología de la toma del poder es la misma que en el 2004, mediante la violencia y el caos callejero. Sin embargo la actual élite ucraniana ha sido capaz de asimilar esas lecciones históricas. La inacción del gobierno representa un acicate para aquellos que aspiran a conducir a Ucrania hacia el enfrentamiento civil, a separarla de Rusia y someterla a una dependencia servil de la Unión Europea.

El gobierno, todas las ramas del poder, lejos de estar consolidando el restablecimiento de la ley y el orden, han elegido la vía de las concesiones y la entrega de posiciones ante las fuerzas proocidentales, que son interpretadas por estas como un síntoma de debilidad, generando la exigencia de cada vez mayores concesiones.

Todo esto representa que paulatinamente se le vaya entregando el poder a aquellos que terminarán de arruinar la economía ucraniana, convirtiendo al país en una fuente de mano de obra barata para la oligarquía mundial y en consumidor de productos de baja calidad. La situación internacional de Ucrania se verá muy afectada.

Toda esta bacanal de destrucción se produce en los días en los que estamos celebrando el 70 aniversario de la ruptura del bloqueo fascista a Leningrado, en vísperas del 70 aniversario de la Victoria del pueblo soviético en la Gran Guerra Patria. Es un insulto a la memoria de los millones de rusos y ucranianos, de todos los pueblos, que sacrificaron sus vidas en la lucha contra el fascismo.

Los ciudadanos de Rusia no se pueden quedar indiferentes ante los descarados intentos de occidente por formar otro régimen hostil, en nuestras mismas fronteras. No podemos ignorar esta peligrosísima tendencia a reforzar las manifestaciones fascistas en Europa.

El PCFR condena enérgicamente este intento de golpe de Estado rampante en Ucrania. Llamamos a todas las fuerzas de izquierda, patrióticas y antifascistas de Ucrania, Rusia y Europa a elevar el tono de protesta contra los intentos de los herederos de un colaborador de los nazis como S.Bandera, de usurpar el poder en Ucrania.

Fuente: http://jscomin.blogspot.com.es/2014/01/hay-que-detener-el-golpe-de-estado-que.html


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