17 de junio de 2018

La Leyenda Negra española y la Imperiofobia. La decadencia de la Iglesia católica y más mitos. Recopilación (II)



La erudita María Elvira Roca Barea empieza a creer en los milagros tras el inesperado éxito editorial de su primer libro Imperiofobia y leyenda negra. Para alimentar más el misterio, esta andaluza con ritmo de castañuelas, nos cuenta que no sólo ve "algunas cosas claras, clarísimas", sino que las "prevé". Por eso cree que su deber es publicarlo. En su último libro sigue curando complejos de los vecinos católicos del sur de Europa frente a los protestantes del norte. La historia, por si no lo sabes, no es como nos la vendieron Lutero o Calvino. Contra la propaganda, seis relatos históricos sangrientos, dolorosos, aunque por medio aparece la comedia y William Shakespeare. Lo mejor de leer a la cervantina Elvira Roca, es reencontrarte con el español y con la narrativa curiosa y traviesa de nuestros clásicos. Y este don, hay que reconocérselo a la profesora, lo poseen muy pocos.

LD: ¿Escribes para hacer justicia o para quedarte tranquila?

E.R.B.: ¿Yo estoy haciendo justicia? No lo sé. Será como dice Arcadi Espada, "lo mío no es amor a la verdad, es que a mí la verdad me pone". No lo sé. Hay cosas que uno, por acumulación de circunstancias, va viendo claras a lo largo de la vida. Y es que las veo clarísimas, las veo tan claras que las preveo, y no me equivoco. Hay que contárselo a tus semejantes, creo yo. Yo escribí Imperiofobia convencida de que lo que yo veía, que lo veía muy claro, no le iba a interesar a nadie, y además no iba a ser capaz de hacerme entender. Y por alguna razón, no sé ni cómo pasó, pero el hecho es que debí de medio explicarme o algo que la gente me ha entendido. Creo que debo seguir intentando explicarme. A lo mejor no sirve para nada, pero a lo mejor sí. No lo sé.


LD: Escuché el otro día cómo en un programa de televisión te comparaban la Plataforma Ciudadana de Albert Rivera con el nacionalismo de los políticos catalanes. ¿Cómo explicar la diferencia que hay entre levantar una bandera u otra?

E.R.B.: El nacionalismo es por definición una tendencia centrífuga que procura dividir por definición, siempre son así, buscan enemigos, construyen a partir de la división y del enfrentamiento. El nacionalismo no tiene patria, es internacional, simplemente anida en un territorio y lo coloniza. Para el nacionalismo, Cataluña es en realidad irrelevante, podría colonizar cualquier otro territorio y actuaría exactamente igual. Es falso, no aman Cataluña, si la amaran no querrían amputarle la mitad y no habrían machacado, como han machacado, a tantos catalanes, buscarían una integración, buscarían una forma de convivir, que es lo que uno hace con las cosas que quiere: quererlas y no destrozarlas ni destruirlas. Por lo tanto lo que Rivera ha hecho en Plataforma Ciudadana y lo que lleva haciendo Ciudadanos desde tantísimo tiempo es enfrentarse a ese cáncer que ha terminado colonizando las estructuras políticas de Cataluña. Eso de que es nacionalismo español es una burda falsificación que no merece ni refutación ni siquiera. La mayoría de gente que vivimos en este país no tenemos ningún problema en ser andaluces y españoles, murcianos y españoles, aragoneses y españoles. Yo no tengo ningún problema con el primer apellido mío que es catalán, no me lo quiero quitar. Los que podemos ser más de una cosa sin estorbar y sin destrozar no podemos nunca ser iguales que aquellos cuyo único fin es dividir y anular todo aquello que no pueden controlar.

LD: Escribes como una clásica "de libro".

E.R.B.: Hombre, yo estudié clásicas, los clásicos no son para mí un demérito en absoluto. Creo que en Occidente hemos perdido un poco el norte en las letras. En el periodo de entreguerras, con las vanguardias, hubo una especie de desestructuración de la que quizá no nos hemos recompuesto todavía. Uno aprende leyendo y de lo que se ha leído algo se transparenta. Pero me encanta que me lo digas.

LD: Tus relatos son un dulce tradicional y artesano para el paladar lingüístico, me has hecho disfrutar del español, has recuperado muchas palabras.

E.R.B.: Lo he procurado por varios frentes. Uno tiene que ver con una cantidad grande de vocabulario de uso que existe en el habla popular, sobre todo en el habla popular andaluza y que ha dejado de utilizarse en esta especie de neo-español escurrido que se anda empleando cada vez más en los medios de comunicación. Es un español triste, despojado de sus expresiones más castizas y populares. Creo que ese achatamiento se ha producido en casi todas las lenguas y es por un efecto de los medios de comunicación, de la homogeneización en las expresiones que se utilizan. Yo nunca he querido perder el habla de mi pueblo y de mi comarca, que sigue manteniendo un caudal espectacular de vocabulario de uso corriente y que ya no es el que se emplea en lo que Lázaro Carreter llamaba el neo-español. Y luego, claro, me he pasado la vida leyendo textos del Siglo de Oro y leyendo a los clásicos.

LD: Los personajes están caracterizados por su propio lenguaje.

E.R.B.: Me gusta que me lo digas porque he intentado que cada personaje y cada relato tenga un tono narrativo diferente para distinguir unos de otros, y también por eficacia narrativa. Son seis, son relativamente breves y cada uno de ellos exigía un trato distinto por el tema en sí y porque el puzzle se armara un poco, es decir, resultara más eficaz.

LD: ¿Porcentaje de historia en cada relato?

E.R.B.: Hay muchísimo de historia. Ana de Sajonia existió realmente y su final fue peor, más terrible del que yo cuento. Ana de Sajonia tuvo varios intentos de suicidio hasta que finalmente consiguió morirse de muerte natural. En los últimos años de su vida es una mujer completamente destruida, como cualquiera puede verse a sí mismo cuando te despojan de tu patrimonio, de tus hijos, de tu reputación y de todo… y finalmente confinada y encerrada. Es una destrucción premeditada y consciente, y había que contarla. Las alusiones a su familia, a su madre, a su abuela, al matrimonio de Felipe de Hesse, bígamo, todo es cierto. Hasta la boda oficiada por Martín Lutero. Lo único no real son esos dos personajes que conversan en el jardín del castillo en esa mañana en la que Ana de Sajonia sobrevive a uno de sus intentos de suicidio.

"Es un crimen perpetrado delante de todos y para todos invisible", dice el criado, Gabriel de Boor.

E.R.B.: Gabriel de Boor, el criado, es un personaje que recorre las vidas de esas tres mujeres destruidas por la situación en la que el protestantismo dejó a las mujeres, que las deja en la situación previa a la venida de Cristo. En ese canto de la modernidad del protestantismo es muy interesante comprobar que su primer efecto fue absolutamente destructivo para las mujeres. De nuevo los hombres pueden despojarse de aquella mujer que les estorba y dejarla en una situación de absoluta pobreza, o robarle los hijos si quieren. Es terrible.

LD: Como el Islam.

E.R.B.: Se tardan siglos hasta un divorcio, legalmente regulado y compensado, en el que las mujeres no queden a los pies de los caballos. Y no es una década o dos. Es tremendo lo que el protestantismo provoca. Todas estas mujeres a las que yo aludo en el libro son seres humanos machacados y destruidos. Como quedó Catalina de Aragón en el caso de Enrique VIII, por ejemplo; todas las esposas de Enrique: a unas las asesinó y de otras se despojó dependiendo de si ellas eran de familias buenas y poderosas que las pudieran proteger.

LD: El criado cuenta que Guillermo de Orange accede a que Ana se mude al Castillo de Dresde, más pequeño y más económico que el anterior, donde las penurias económicas y materiales se disimularán. Pero la intención era otra.

Ahora hacía ya meses que las gentes de la ciudad y los forasteros se asomaban al parque para lamentar su abandono y confirmarse en la idea - que ya Orane se había encargado de esparcir por mesones, parroquias salones- de que doña Ana era un loca irresponsable una adúltera.

E.R.B.: Fue mudada a Dresde porque era un escaparate mucho más importante. Después de haber estado confinada, alejada de la gente, era razonable que ella tuviera ganas por relacionarse y esto fue nuevamente aprovechado por Guillermo de Orange para generar más rumores sobre sus amantes y su incapacidad. Acepta la mudanza y luego se da cuenta de que Guillermo de Orange juega una partida de ajedrez. "Temo a los dánaos incluso cuando me hacen regalos", dice el criado.



LD: Acaba de decir el papa Francisco que "una iglesia masculina tristemente se convierte en una iglesia de solterones". Situación a la que Lutero puso remedio.

E.R.B.: Sí, bueno, la Iglesia católica camina, según veo yo, hacia su propia destrucción. Cuesta abajo y sin freno, encantada de destruirse. No lo comprendo. Yo empecé a estudiar la Iglesia católica hace mucho tiempo con la misma curiosidad que estudiaba las otras y no soy capaz de entender por qué se autodestruye. A partir de un cierto momento lo que tendría que hacer es diluirse para dejar de existir. ¿Qué interés tiene en mantenerse como institución cuando se ha descafeinado completamente, y realmente no mantiene diferencia apreciable con el protestantismo desde el Vaticano II? Con lo cual, qué más da.

LD: ¿Por qué tiene buena prensa Lutero, adalid de la modernidad?

E.R.B.: Tiene buena prensa porque se la ha construido. Es que eso hay que construirlo. Lutero fue un buen criado al servicio de amos poderosos y proporcionó la munición de un enfrentamiento por el poder en el Sacro Imperio que fue terrible y provocó un cisma religioso de consecuencias tremendas; que todavía están perfectamente vivas. Las consecuencias del trabajo de Lutero son muy serias: la primera es la nacionalización de las iglesias. Es la primera vez que el poder religioso se somete absolutamente al poder de los príncipes.

LD: Como la expropiación de los regímenes comunistas.

E.R.B.: Lutero protagoniza la primera gran revolución. Estamos acostumbrados a estudiar el fenómeno de las revoluciones a partir de la Revolución Francesa y no es cierto. Ésta es la primera revolución. Y entiendo por revolución toda alteración social que lleva aparejada un latrocinio organizado. Es decir, no es revolución la violencia en la que no hay cambio en la propiedad, justificado ya sea moralmente, religiosamente o en la forma que sea. Toda revolución viene siempre a cambiar de manos la propiedad, esa es la realidad. En nombre del bien, del progreso o de lo que usted quiera, del pueblo o del árbol de la esquina. La primera gran revolución es la del protestantismo.

LD: La guerra de los protestantes contra los campesinos en Alemania fue una masacre.

E.R.B.: Esto hay que entenderlo en el contexto feudal del Sacro Imperio. Era una estructura débil de poder, un feudalismo que ya se había superado ampliamente en la zona del Mediterráneo, en el Sur. De repente aparece un emperador que no por ser emperador del Sacro Imperio sino porque tiene de su madre una herencia enorme y espectacular en la zona más rica, más moderna y que va por delante del resto de Europa, está en condiciones de mandar más de lo que ha mandado ningún emperador desde Barba Roja en el XII. Y decidido a introducir grandes cambios. Esos príncipes no están dispuestos a que un niñato Habsburgo toque sus parcelas de poder. Es una situación absolutamente inédita, inconcebible. Nos han enseñado que todo fue un conflicto religioso y no, es un conflicto de poder extremadamente virulento. Tú introduces de repente un torpedo en la línea de flotación del sistema moral europeo, que era en lo que se apoyaba Carlos V para intentar construir aquella especie de gran unión de norte y sur, y a partir del momento que cuestionas la normas básicas de convivencia y el catolicismo, ancha es Castilla, es decir, ya tocamos todo. Y Alemania venía arrastrando un problema tremendo en la crisis de su régimen feudal que no acababa de resolver: hay masas de campesinos que quieren salir del régimen de servidumbre. Entonces, en el momento en que tú cuestionas la sintaxis del poder esa gente aprovecha, es decir, si aquí no se respeta ni a los curas, ni a la iglesia, ni se respeta nada, pues, ¿por qué yo voy a respetar a mi señor? Yo también quiero ser libre, yo también quiero derecho a mis tierras comunales.

LD: Y entonces los príncipes y Lutero dicen "éste sí pero tú no".

E.R.B.: Claro. Hubo clérigos que apoyaron estas rebeliones campesinas y que tenían más razón que un santo. Tú te lees los artículos de las reivindicaciones campesinas, en el libro son literales, están copiadas tal cual, y las criaturas lo que quieren es derecho a ir a por leña al bosque comunal, lo que quieren es cazar en las épocas de escasez. Son unas reivindicaciones que te hacen una idea de que en qué situación estaban los campesinos alemanes. A favor de ellos hubo clérigos heréticos, cismáticos… y luego están los que triunfaron, Lutero y los suyos. Lutero, al servicio de los príncipes alemanes, consigue aplastar aquellas revueltas campesinas. Fue una sangría espectacular, o sea una bestialidad. Pero no las estudiamos, hemos decidido que todo fue gloria y maravilla.

LD: Pero Lutero es transparente en su antisemitismo o en su odio al campesino. Todo está escrito.

E.R.B.: Absolutamente. Lo bueno de Lutero es que escribía. No tienes que irte nunca a leerte la bibliografía de turno sobre Lutero. Ya está, nadie te lo tiene que retratar, lo lees a él y él se retrata solo. En una biografía que hizo últimamente la editorial Taurus se dice que era el padre de la libertad de pensamiento, de la libertad religiosa y también de la libertad sexual. Esta es la última incorporación que había que hacer. (Elvira se ríe). Ya es difícil encontrar a alguien más virulentamente fanático y más compulsivamente antisemita, Lutero no disimula en ningún momento, todo lo que fuese, lo fue compulsivamente.

LD: ¿Se creía un mesías?

E.R.B.: Yo creo que sí. Leyéndolo creo que Lutero tenía una cosa de estas ciclotímicas. Pasaba de etapas de exaltación a bajones tremendos. Y así anduvo toda su vida. No fue un hombre para nada de vida calmada, apacible ni en armonía con su entorno, con Dios, ni con nada. Estuvo en un estado de conflictividad permanente.

LD: Me he reído mucho leyendo el relato de Shakespeare en Verona.

E.R.B.: De todos los relatos éste era el único que permitía ser tratado amablemente, porque todos los demás son historias terribles y sangrientas, no admitían suavidad. Se sabe que Shakespeare desaparecía de Inglaterra largos años de su vida, hay huecos de hasta ocho años, y no se sabía dónde iba. Hace tiempo aparecieron investigaciones de unas firmas de Shakespeare en un seminario en Roma. Aparecen unas indicaciones de Sir. William de Stanford, que coinciden con esas épocas en las que Shakespeare desaparecía. Y luego está claro que él ha conocido la versión primitiva de la historia de Romeo y Julieta. Probablemente es un texto italiano traducido al francés y luego al inglés. La primera mención, que no tiene ninguna concreción, de Capuletos y Montescos es en el Dante. Es seguro que Shakespeare conocía ese texto traducido y no es nada raro que aprovechara esa instancia en Italia para viajar a Verona. Entonces ya existía el balcón de Julieta, que era un puticlub, una pensión de mala fama, una casa de postas un poco vulgar, vaya.

LD: Los personajes de la bodega son buenísimos.

E.R.B.: Me lo pasé muy bien escribiendo este relato. Porque esos hermanos son trasunto de gente que yo conozco. Pero no los voy a nombrar. Y había que dejar un poco en la sombra al personaje ese que llega y que realmente nunca habla, ni dice nada, pero está todo el tiempo. Había que construirle una pantalla que permitiera su presencia y ausencia al mismo tiempo porque era muy arriesgado convertir a Shakespeare, un personaje histórico muy conocido, en un personaje literario. Hacer eso y salir airoso... Siempre pienso en Marguerite Yourcenar con las Memorias de Adriano, ese personaje tremendo, narrar en primera persona, construirle un personaje… Eso ya son palabras mayores y yo no me atrevía, he de confesarlo, no me atrevía. Pero sí quería que Shakespeare estuviera presente casi todo el tiempo y construí ese pequeño puzzle de personajes moviéndose alrededor de él pero él no está casi nunca.

LD: El título es un guiño ejemplar a Miguel de Cervantes.

E.R.B.: Es mi pequeño homenaje a Cervantes. Creo que nadie escribe en español sin hacerle el saludo al Sol a Cervantes. Porque es el buque insignia, y además es extraordinario. Podría ser una barquilla de mala muerte pero no lo es. Es un tío fenomenal, él era fenomenal y su obra también. Ha conseguido permanecer a lo largo de los siglos inmutable y perfecta. En todas las lenguas El Quijote se sigue editando y no pierde su brillo, no pierde su encanto, y eso es cuajar una faena de esas fenomenales.

LD: La portada es endemoniada…

E.R.B.: Es un manuscrito husita, de la República Checa, el demonio vendedor de indulgencias. Un cisma anterior a Lutero, el de Jan Hus. Lutero aprovecha todas las críticas de los distintos movimientos heréticos y cismáticos que había habido antes de él. Lo de la venta de indulgencias era un clásico por muchas razones. Hay un componente claro de inmoralidad, hay una línea muy tenue entre lo que la indulgencia es en realidad y un uso perverso de esas indulgencias. Pero para que nos entendamos, una indulgencia no es más que una limosna a la que uno le pone un nombre. El cristiano oriental y occidental puede hacer penitencia de muchas formas: reza, se sacrifica o da limosnas. Y al darlas puede poner un nombre, que es lo que es la indulgencia. Pedir limosna, por ejemplo, para la construcción de la catedral del patatín. En realidad Lutero se opone a las indulgencias que se están entregando para la construcción de la Catedral de San Pedro pero no se opone a las que ha vendido el obispo de Maguncia para la construcción de una catedral. La portada es el caballo de batalla de Lutero, la representación de un demonio vendiendo indulgencias durante el siglo XV, durante las guerras husitas. Es un manuscrito espectacular que no llegó a completarse, tiene páginas en blanco. El diablo es más grande y es espectacular. Todas las imágenes del manuscrito husitas son espectaculares.

LD: ¿Se acuerda de esta frase de G. K. Chesterton: "lo malo de dejar de creer en Dios no es que ya no creas en nada, sino que están dispuestos a creer en todo"?

E.R.B.: Yo no creo que en catolicismo haya intrínsecamente nada que sea moralmente inferior ni que el catolicismo lleve al atraso ni que el catolicismo sea más intolerante, en absoluto. Esto es el resultado de una puesta en escena extraordinariamente bien fabricada contra la que la Iglesia Católica no ha hecho nada y lo llevo reprochando... hago predicación constante sobre este asunto, porque es indecente por parte de la Iglesia Católica haber abandonado a los pueblos católicos. Si ella optaba por no defenderse tenía que haber pensado que dejaba a los pueblos católicos a los pies de los caballos. Y ha actuado de forma en gran parte cobarde y en gran parte complaciente, buscando la recuperación de sus hijos pródigos mientras a sus buenos hijos, aquellos que permanecieron leales a la santa madre Iglesia, los ha abandonado. Es tremendo, y a mí me duele muchísimo, porque tiene consecuencias muy graves. Pero en sí misma la Iglesia Católica no ha sido fuente de fanatismo ni de atraso ni nada que se le pueda parecer, es solamente cuestión de ponerse a investigar lo suficiente. Decir que el desarrollo del capitalismo, como hace Max Weber, está vinculado al protestantismo... ¡Hombre no! El protestantismo trajo pobreza y fanatismo antes de traer prosperidad. Por esa regla de tres el catolicismo también trajo prosperidad antes de traer lo contrario, si el pensamiento científico no es una falacia, mismas causas producen mismos efectos.

LD: ¿Crees en algo Elvira?

E.R.B.:Yo creo en muchas cosas, por ejemplo en el trabajo duro. Y ya últimamente, con esto que le pasa a mis libros, en los milagros.

Fuente: https://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2018-06-10/elvira-roca-la-iglesia-catolica-camina-hacia-su-propia-destruccion-1276620100/




Tras refutar con solvencia cada uno de los tópicos que durante siglos han atormentado el alma atribulada de los españoles, la autora de 'Imperofobia y Leyenda Negra', regresa con '6 relatos ejemplares 6' (Siruela).

Hace unos días, un español residente en Bélgica se acercó a María Elvira Roca Barea(El Borge, Málaga, 1966) para comentarle que desde que había leído Imperiofobia y Leyenda Negra (Siruela), el libro que la historiadora malagueña publicó en 2016, se sentía tres o cuatro centímetros más alto. La sensación no es exagerada considerando que la editorial ha vendido casi 100.000 ejemplares de este ensayo que refuta con solvencia cada uno de los tópicos que durante siglos han atormentado el alma atribulada de los españoles.Ahora Roca Barea publica 6 Relatos ejemplares 6 (Siruela) en el que novela seis episodios acontecidos en esa Europa de la Reforma que hasta el actual Papa se empeña en idealizar. A través de ellos conoceremos cómo Guillermo de Orangedesvalijó a su mujer Ana de Sajonia de su herencia para irse con otra; el triste destino al que condenó Calvino a Ginebra cuando junto con diáconos se negó a atender a los enfermos de la epidemia de peste que asolaba la ciudad (tarea que hasta entonces había acometido la Iglesia católica). O cómo Felipe II envió al hijo primogénito de Guillermo de Orange que había criado en España para tratar de apaciguar Países Bajos en un clima de perfecta tolerancia religiosa.

Estos episodios son desconocidos por el gran público. Aquí seguimos con la matraca de que si la Inquisición ejecutó a cientos de miles, de la cruenta conquista de Iberoamérica...

Las élites que tenían la obligación de haber contrarrestado esa propaganda negativa no lo han hecho. Es más, aún premian a los que se dedican a difundir mentiras. El año pasado le dieron el Príncipe de Asturias a Karen Armstrong, autora de Los orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el islam. Pues este libro comienza repitiendo las cifras de miles de muertos atribuidas a la Inquisición. Y desde 1976 está documentado que la Inquisición ejecutó a poco más de 1.300 personas desde el año 1550 a 1700...

Y las mentiras siguen teniendo buena acogida en el exterior a tenor de las barbaridades que sobre España publican los medios extranjeros.

La autoestima de lo que yo llamo Triángulo de Westfalia (Inglaterra, Francia y Alemania) está articulada en torno a la denigración del sur católico, y entre los católicos el que necesariamente necesitaba ser más denigrado era el español, porque fue el más poderoso. Necesitan la Leyenda Negra para sentirse mejor. ¿Qué es lo que está ocurriendo ahora con el asunto de los nacionalistas? ¿Dónde han tenido mejor acogida? Pues en los landers protestantes, en la Bélgica flamenca, y en Gran Bretaña...

En territorios protestantes se quemaron a miles de mujeres por brujería, se expolió, se provocaron hambrunas, hubo miles de ejecuciones por cuestiones de fe. No deberían sacar tanto pecho.
Al otro lado del Pirineo están promocionándose constantemente. Y estúpidamente los católicos -y los españoles, que son de una ingenuidad pavorosa- se lo han creído hasta absorber que España estaba siempre atrasada, que éste era el país donde la intolerancia religiosa ha causado estragos, que perdió el tren de la modernidad... Para desmontarlo, basta coger un tren y ver lo que hay fuera. Y leer un poquito, claro.

El año pasado se celebró el quinto centenario del nacimiento del protestantismo y, bueno, hemos leído, por ejemplo, que gracias a Lutero hay separación entre la Iglesia y el Estado...

Eso es falso completamente. ¿Pero qué separación de Iglesia y Estado? Hizo exactamente lo contrario. Primero convirtió a los príncipes de Sajonia en los jefes de la Iglesia de Sajonia. O sea, cada príncipe se convierte en el jefe de su iglesia territorial. Y ahí está la reina de Inglaterra, que es cabeza de la Iglesia anglicana y su hijo no podía casarse con una católica. Pero vamos a cosas más prácticas. Hasta 1976, en la maravillosa y liberal Suecia -el país que nos mandaba las suecas a Torremolinos- no podías ser funcionario si eras católico.

Pues hasta la Iglesia católica celebró el año de Lutero.

Lo de la Iglesia es imposible de explicar. La Iglesia -y se lo dice una agnóstica respetuosa- es lo mejor y lo peor de este país. Tradicionalmente ha sido así y no la puedes quitar del medio porque es uno de sus pilares. Y a España, como nación, en lo que se refiere a la creación de estructuras, el hecho de no tener una religión de Estado le ha supuesto una dificultad enorme a la hora de construirse. Es cierto que el catolicismo le dio a España una visión universalista que le permitió saltar fronteras, relacionarse con gentes muy diversas y tener una visión, al contrario de la que tenían los protestantes, muy poco cateta...

Pero la Iglesia católica...

...nunca ha estado al servicio de la nación española, porque no le pertenece y la Iglesia tiene su propia política. Y una de ellas es la celebración del protestantismo, de Martin Lutero. Incluso asumiendo la Leyenda Negra a costa de los españoles.

¿Qué le parece este Papa?

Pues es el que ha colocado el retrato de Lutero en el Vaticano. Y eso ayuda a comprender, por ejemplo, que la Iglesia vasca haya pedido perdón al mismo tiempo que los etarras, si a eso se le puede llamar pedir perdón.

El nacionalismo catalán -¿quién puede olvidar las imágenes de las parroquias con las urnas el 1-O?-, como el vasco, parece que sí que tienen una iglesia estatal.

La Iglesia tiene una jerarquía. Los obispos que han permitido esos sucesos tienen superiores. Y esos superiores no han hecho absolutamente nada. Estaría muy bien que a la Iglesia se la obligase a pronunciarse claramente sobre si cree que realmente tiene un compromiso con España y su futuro. Porque no deben olvidar que la Iglesia católica sería una nota al pie de página en la Historia sin España. Que le rezan en español más que en ningún otro idioma.

Se cree menos pero se sustituye la fe en Dios por otras cosas.

La religión ofrece un sistema moral que cohesiona poblaciones. En el momento en que la religión deja de ofrecer ese sistema moral que cohesiona poblaciones, algún órgano social lo ofrece.

¿Por ejemplo, el nacionalismo?

Por ejemplo, el nacionalismo o las religiones políticas como el feminismo. Cualquiera que aparezca en el horizonte social diciendo lo que es bueno y lo que es malo.

Puigdemont está en un Estado protestante...

Y tiene mucho que ver en los motivos por lo que no lo han entregado. Ellos parten de una base según la cual el sur es necesariamente un territorio atrasado, incapaz de aceptar los valores del protestantismo como el capitalismo o la Democracia, que creen que en España está bastardeada y que es chunga. Por otro lado, creo que esos jueces no saben lo que es una euroorden. Es que nosotros también mitificamos la profesionalidad alemana y su seriedad.

Critica a las élites españolas pero hemos de reconocer que Felipe VI está muy por encima de...

Esta vez tenemos un Rey en el que se puede confiar, que no es pequeña cosa, como símbolo. Y los símbolos son importantes. Lo que ocurre es que nosotros tenemos por delante un trabajo de una o dos generaciones de reconstrucción nacional. Hay que limpiar todas las excrecencias que han producido los nacionalismos. Y este problema no se terminará hasta que no se modifique el régimen de las autonomías. Hemos creado una estructura territorial perversa que ha entregado los recursos del Estado a todos y cada uno de los pequeños señores que en sus taifas se han hecho fuertes.

Y ahora en Asturias quieren oficializar el bable.

Cada autonomía vive para hacerse un aparato de autojustificación de su propia existencia. Se cultiva la diferencia artificialmente creada y se trata de imponer como educación en las escuelas. Y a eso además hay que sumar que las universidades se han convertido en productores de material histórico justificativo de cada una de las autonomías.

Un sistema perverso.

 Que está al servicio de todos y cada uno de estos pequeños taifas. Lo que ocurre es que el sentido común se impone, y todo el mundo sabe que estamos mejor juntos que separados. ¿Qué le habría pasado a Cataluña en la última crisis? Que se lo pregunten a los griegos... Mire, lo del nacionalismo es como el amor de los maltratadores: la maté porque era mía. O sea, tú eres mía y yo te voy a decir lo que tienes que hacer. Yo me niego a llamar catalanes a los nacionalistas. Esos no son catalanes. Si fuesen catalanes amarían Cataluña y no estarían dispuestos a amputarle la mitad.

No me extraña que usted haya sido reservista.

Cuando volví de EEUU, quise devolverle a España la excelente educación pública que se me ofreció, la sanidad... Y pensé que esto era lo mejor por España. Y escribir.




Se desenvuelve con soltura en entrevistas que hace dos años ni imaginaba dar; expone, argumenta, provoca y fabrica titulares con rapidez. No pestañea cuando llama “enfermo mental” a Juan Calvino o dice que la revolución protestante de Lutero fue “un gran latrocinio organizado, de un nivel que no se volvió a ver hasta la Revolución Rusa”. La filóloga María Elvira Roca Barea (El Borge, Málaga, 1966) impactó en el panorama ensayístico en España con Imperiofobia y leyenda negra (Siruela) y regresa ahora con Seis relatos ejemplares, seis (Siruela), media docena de textos de ficción “no moralizante” con otros tantos personajes históricos como protagonistas. Un libro en el que Roca usa el material de sus investigaciones para reivindicar a unos pocos, atacar a muchos y derribar lo que considera errores y mitos.

“En el norte de Europa inventaron la propaganda. Por eso son tan buenos. Y aquí nos la hemos creído”, cuenta a EL PAÍS en una charla la semana pasada en un restaurante el centro de Madrid. Durante la conversación, Roca Barea no titubea ni cambia la voz cuando el tema sube de tono y se sorprende de que todavía no haya habido un gran ataque a su obra. Estas son sus reflexiones sobre Juan Calvino, Margaret y Reginald Pole, las tres princesas de Sajonia, el teólogo Thomas Müntzer, Enrique VIII y el objetivo predilecto de sus dardos, Martín Lutero.

Juan Calvino "el psicópata".

“Calvino, que nunca pudo distinguir lo literal de lo figurado, ni orientarse en el vergel de las metáforas, se ha tomado al pie de la letra el poder purificador del fuego”, dice un personaje de uno de los relatos. Pero Roca no se queda atrás. “La Ginebra del Consejo de los 200 es el Afganistán de los talibanes. La clase de cafre que era Calvino cuesta trabajo imaginarla. Que matara a Miguel Servet, por ejemplo, es lo de menos. Lo que le hizo antes de matarlo es lo que hay que tener en cuenta. Es el gusto en la destrucción del ser humano, la complacencia en la tortura, tenerlo durante meses en esa celda de confinamiento, sin agua ni para su aseo personal y obligar a ese hombre a atravesar Ginebra rebozado en su propia mierda, sobre la que tenía que dormir… ¡es muy heavy!".

Calvino se hartó de torturar a la gente. Lo grave es que se le hagan monumentos y que nadie se sienta avergonzado

"Y este tipo" continúa "tiene un monumento de cuatro metros en el parque de los Bastiones en Ginebra, pagado por el Ayuntamiento de la ciudad. Era un psicópata, un enfermo mental. Hay que estar mal de la cabeza para hacer lo que hizo, no solo a Servet. Se hartó de torturar a la gente. Lo grave es que se le hagan monumentos y que nadie se sienta avergonzado de él sino al revés, orgullosos de ese enfermo mental patológico".

Las tres princesas de Sajonia repudiadas

“El protestantismo, en un primer momento y hasta que se consiguió encarrilar legalmente la situación del divorcio, dejó a las mujeres a los puñeteros pies de los caballos y eso estaba previsto legalmente”, cuenta Roca para entrar en materia y referirse al relato de Ana de Sajonia, repudiada por Guillermo de Orange y calificada de adúltera y loca por los historiadores.

“Hasta que se articulan los divorcios el protestantismo deja a las mujeres en una situación en la que tu marido te dejaba en la puta calle, que es lo que le pasa a las tres princesas de Sajonia, una detrás de otra. Y que eso se haya vendido como un progreso, un avance a la modernidad es disparate padre, vamos. Y ahí un momento de tonteo con la poligamia. Claro que varias mujeres procreando iban a llevar la división a la casa de Sajonia y los señores territoriales del Sacro Imperio ya tenían una situación muy conflictiva entre ellos. El carajal o el problema saudí. No era una cuestión moral sino de organización”.

Margaret y Reginald Pole. Destino maldito

La historia de dos de los últimos Plantagenet les resultará familiar a los seguidores de Juego de Tronos.

- Primero, el contexto: “El siglo XV es un tiempo muy confuso porque los Tudor no consiguen afianzarse en el trono, hay unos bandazos tremendos y uno de los sistemas para sobrevivir era matar al enemigo”.

El protestantismo, en un primer momento y hasta que se consiguió encarrilar legalmente la situación del divorcio, dejó a las mujeres a los puñeteros pies de los caballos

- ¿Quiénes eran? “Los Plantagenet son los descendientes de Guillermo el Conquistador, que cuando llega de Francia instaura esta dinastía a la que pertenece Ricardo Corazón de León, Enrique II… Son los que fabrican el ciclo artúrico. Cuando aterrizan en Inglaterra son nuevos ricos y deciden fabricarse un pasado prestigioso, como todo el mundo. Y agarran esas leyendas, que eran cuatro hilos sueltos, y empiezan a pagar para que se fabriquen un relato y de ahí nace la literatura artúrica”.

- ¿Qué les pasó? “Los Tudor los machacan absolutamente porque durante el siglo XV hay par de momentos en los que están a punto de hacerse con el poder. Y los Tudor empiezan un trabajo implacable de ir cargándose Plantagenet aquí y allá hasta que no quede uno vivo”. Margaret Pole pasó años en la torre de Londres junto a otros familiares, confinada y aislada del mundo antes de ser ejecutada en un espectáculo público organizado por los Tudor. “Reginal Pole tuvo en su mano ser rey de Inglaterra y estuvo a un voto de ser Papa y no quiso convertirse en ninguna de las dos cosas. En primer lugar él no quería que su enfrentamiento con Enrique VIII era por ambición personal cuando él luchaba por la unidad de todos los cristianos por encima de todo. Por eso se hizo sacerdote. Y no quiso ser Papa porque su familia estaba encerrada en la torre de Londres y Carlos V no les ayuda”.


Enrique VIII

En uno de los relatos, se califica a Enrique VIII de “Engendro de sangre y grasa…” pero Roca nos aclara rápidamente que la frase es de Charles Dickens. Para él tiene artillería propia de sobra. “Creo que nunca se ha acabado de contar la cantidad de muertos que provocó . Yo creo que los Tudor tenían también un cable suelto. En serio. El padre de Enrique VIII y su hija mataron por supervivencia. La legitimidad de Isabel en el trono depende totalmente de que la nueva religión se consolide porque si no el matrimonio de sus padres sería ilegítimo y por eso asesina a sus rivales. Él mata porque quiere. Fíjate la cantidad de películas que se han hecho sobre él y en algunas nos es hasta simpático. Tengo una de Charles Laughton, del treinta y tantos en la que va matando mujeres con un gran sentido del humor”.

Thomas Münzter el "verdadero revolucionario"

Aquí Roca cambia el tono y pasa a una defensa cerrada y entusiasta del teólogo. “Era un teólogo muy superior a Lutero. Se enfrenta a la iglesia, al poder. Lo deja todo, no como Lutero, que siempre nadaba y guardaba la ropa. Él es el gran revolucionario. Alguien en quien se fijan Marx y Engels, quien en La guerra de los campesinos alemanes pone a Lutero a caer de un burro pero cita a Müntzer como gran influencia. Llega un momento en que se plantea: no vamos a robar a la iglesia de Roma para dárselo a los señores. Si hubiera querido, podría haber vivido muy bien en la Iglesia Católica o al servicio de cualquier príncipe protestante. No necesitaba ser el lacayo perfecto como Lutero. Su muerte fue tremenda, ejemplarizante. Después de su fracaso no se movió nadie en Alemania en dos siglos”.

Yo creo que los Tudor tenían también un cable suelto. En serio. El padre de Enrique VIII y su hija mataron por supervivencia. Él mata porque quiere

Lutero el "lacayo"

Aunque no es uno de los personajes centrales del libro, el iniciador de la revolución protestante sobrevuela varios relatos y aparece varias veces en la conversación.”Lutero estaba dispuesto a fabricar el producto que le pidiera el príncipe de turno. No tenía ningún problema. Siempre que se le sube el pavo a Alemania se ensalza a Martín Lutero. ¿Cuándo se ha vuelto a emitir moneda y sellos con la imagen de Lutero? Después de la unificación. Desde los tiempos de los nazis no se había vuelto a reeditar la moneda de dos marcos con la imagen de Lutero. No entiendo esta ola de ensalzamiento a su figura. Al Papa Francisco le falta un tornillo. Que se haga mirar, vamos. Un tío como Lutero, que ha hecho los panfletos más agresivos, más groseros y le ensalzas".

            

2 de junio de 2018

China. La superpotencia socialista del siglo XXI







El Partido Comunista de China es la vanguardia tanto de la clase obrera china, como de la gente y la nación china. Es el núcleo de liderazgo en la causa del socialismo con características chinas y representa la tendencia al desarrollo de las avanzadas fuerzas productivas de China, su orientación a la avanza cultura China y los intereses fundamentales de la gran mayoría de la gente de China. El comunismo es el máximo ideal y la meta suprema del Partido.

Constitución del Partido Comunista de China.
 ¿Qué cree hacer el PCCh?

El PCCh utiliza mucho lenguaje específico que, aunque en un principio es impenetrable, se vuelve muy familiar una vez que comprendes lo que significa todo. La idea principal detrás de todas las acciones del PCCh es la idea de fase inicial y fase avanzada del socialismo. La fase inicial está caracterizada por las estado subdesarrollado de las fuerzas de producción, que impiden el desarrollo de relaciones sociales avanzadas. El socialismo de fase avanzada está caracterizado por fuerzas de producción altamente desarrolladas y abundancia de materiales. Tal y como lo expone elocuentemente Marx en La Ideología Alemana: 

Como es lógico, no tomaremos el trabajo de ilustrar a nuestros sabios filósofos acerca de que la "liberación" del "hombre" no ha avanzado todavía un paso siquiera si han disuelto la filosofía, la teología, la sustancia y toda la demás porquería en la «autoconciencia», si han liberado al "hombre" de la dominación de estas frases, a las que jamás ha estado sometido; acerca de que la liberación real no es posible si no es en el mundo real y con medios reales, que no se puede abolir la esclavitud sin la máquina de vapor y la mule jenny, que no se puede abolir el régimen de la servidumbre sin una agricultura mejorada, que, en general, no se puede liberar a los hombres mientras no estén en condiciones de asegurarse plenamente comida, bebida, vivienda y ropa de adecuada calidad y en suficiente cantidad. La "liberación" es un acto histórico y no mental, y conducirán a ella las relaciones históricas, el estado de la industria, del comercio, de la agricultura, de las relaciones...

En resumen, el proyecto del socialismo es hacer avanzar la sociedad hacia el comunismo y el requisito de este avance es una base de técnica y materiales avanzada. Esto es especialmente cierto para países como China, que han estado bajo un estado de subdesarrollo crónico debido a un legado de saqueo imperialista.

Esto no es para nada algo nuevo, es más bien una articulación concreta de ideas preexistentes con las cuales probablemente ya estés familiarizado. Por ejemplo, en la Primera Conferencia de Zhengzhou, cuando le preguntaron acerca de la necesidad de las relaciones de mercancía en la construcción del socialismo chino, Mao contestó reafirmando que China se encontraba en la fase inicial del socialismo. Stalin habló en profundidad acerca de esto en Problemas Económicos del Socialismo en la URSS. Lenin también trató este tema:

El capitalismo es un mal en relación con el socialismo. El capitalismo es un bien en relación con el medievo, en relación con la pequeña producción, en relación con la burocracia vinculada a la dispersión de los pequeños productores. Puesto que aún no tenemos fuerzas para dar el paso directo de la pequeña producción al socialismo, el capitalismo es, por tanto y en cierta medida, inevitable como producto espontáneo de la pequeña producción y del intercambio, por lo que debemos aprovechar el capitalismo (llevándolo especialmente por el cauce del capitalismo de Estado) como grado intermedio entre la pequeña producción y el socialismo, como recurso, camino, procedimiento o método de aumentar las fuerzas productivas
Lenin, Sobre el impuesto en especie (1921)

Dentro de los límites indicados, y mientras el trasporte y la gran industria sigan en manos del proletariado, esto no representa peligro alguno para el socialismo. Al contrario, el desarrollo del capitalismo controlado y regulado por el Estado proletario (es decir, del capitalismo “de Estado” en este sentido de la palabra) es ventajoso y necesario (claro que sólo hasta cierto punto) en un país de pequeños campesinos, extraordinariamente arruinado y atrasado, porque puede acelerar un desarrollo inmediato de la agricultura por los campesinos. Con mayor razón se puede decir lo mismo de las concesiones: sin desnacionalizar, el Estado obrero da en arriendo determinadas minas, bosques, explotaciones petrolíferas, etc. a capitalistas extranjeros, para obtener de ellos instrumental y máquinas suplementarias que nos permitan apresurar la reconstrucción de la gran industria soviética.

Lenin, Tercer Congreso de la Internacional Comunista, 1921

Una vez más, este no es un concepto nuevo. Hago hincapié en ello porque muchos izquierdistas tachan al socialismo con características chinas como una especie de desviación derechista, cuando en realidad, no hay nada nuevo tras ello. Es totalmente consistente en el marco del marxismo leninismo y no hay nada particularmente extraordinario tras ello.

¿Es la estrategia de desarrollo del PCCh un éxito? Decídelo por ti mismo:

  • Un millón de personas al mes son sacadas de la pobreza en la República Popular China.
  • Incluso tras ajustar la inflación, los sueldos de los obreros chinos están creciendo un ~11% al año en un mundo donde los sueldos están estancados en casi todos los sitios.
  • A los neoliberales les encanta decir que el FMI y el Banco Mundial han ayudado a sacar de la pobreza a millones de personas según su ficticia línea de pobreza de 1,20 dólares por día. Aunque se les suele olvidar mencionar que la RPC es la única responsable de tres cuartos de toda la reducción de pobreza desde 1981.
  • En 1980, el PIB per cápita (en PPA - que tiene en cuenta la inflación y el poder adquisitivo) en la RPC era de 310$. En 2017, 37 años después, es de 16676$. Eso significa que en menos de dos generaciones, la gente se ha vuelto veintitrés veces más rica. Según previsiones actuales, en la RPC, el PIB per cápita será de 30000$ en 2030, alrededor del nivel de Italia. 
  • Está claro que el razonamiento detrás del socialismo con características chinas es, ante todo, orientado al desarrollo. También está bastante claro que, en su conjunto, el socialismo chino ha sido altamente exitoso en este frente más que cualquier otro país en la historia.
¿Es la RPC una dictadura del proletariado?

La RPC podría ser o una dictadura del proletariado o una de la burguesía. Si no es la dictadura de una, significa que es la dictadura de la otra. Así que plantéate si esto es propio de una dictadura de la burguesía:
  • Imponer cursos de reeducación en marxismo para todos los oficiales del gobierno.
  • Dar cursos de marxismo a todos los estudiantes de periodismo.
  • Impulsar el ímpetu ideológico en campus universitarios e introducir a Mao Zedong a través de clases en 2600 universidades.
  •  Prevenir que unos obreros, que han matado de una paliza a un ejecutivo del sector del acero por sus planes de privatización, fuesen procesados y luego, revertir dicha privatización. 


Voy a aclarar tres posibles objeciones. Lo primero, no puedes decir que las políticas favorables a los trabajadores de la RPC son debidas a que esta es una socialdemocracia. Las socialdemocracias existieron bajo unas condiciones específicas (de los 40 a los 70) en áreas geográficas concretas (Europa y los "países de colonos", es decir, Norte América, Australia y Nueva Zelanda), y a menudo existieron solo para las clases colonas, la aristocracia obrera o la pequeña burguesía. Fue el desplazamiento de la explotación desde el Primer Mundo al Tercero, imperialismo. La socialdemocracia nunca representó una articulación del capital distinta y nunca se ha dado en países periféricos. Es gracioso porque la misma gente que tacha a la RPC de infierno explotador donde los trabajadores no tienen poder alguno, luego dan un giro de 180º diciendo que el gobierno chino solo está comprometido con los trabajadores y haciendo todo esto por "algo" (i.e. porque no saben lo que es una socialdemocracia y no entienden que esta está financiada por el imperialismo).

Lo segundo, si crees que cuando están "fuera de las cámaras", cada uno de los 88,76 milones de miembros de la RPC saca su sombrero de copa, choca las cinco a su vecino y se regodea diciendo "Jeje, los hemos engañado para que piensen que somos marxistas leninistas dedicados", entonces estás siendo un imbécil. Es una fantasía el que a la RPC le importe algo lo que los occidentales de izquierdas piensen de ellos, el que se han tomado la molestia de impartir cursos de marxismo a universitarios en todo el país únicamente para el paripé.

Tercero, si crees que, en algún punto, la RPC fue una dictadura del proletariado, entonces no puedes decir que ahora es una dictadura de la burguesía. A esas personas, si les preguntase si los comunistas pueden simplemente ser elegidos y llegar al poder, cambiando la dictadura de la burguesía a un organismo de poder proletario, dirían que no. Pero luego tienes a esa gente que dice que una dictadura del proletariado puede ser reformada en una dictadura de la burguesía, cuando es esa misma gente la que sabe que la burguesía, para volverse la clase dominante, necesitaría una ruptura en la que el estado proletario es abolido y suplantado por uno burgués. No ha habido tal ruptura en China. La hubo en la URSS, en Yugoslavia, en Albania y por Europa del este, pero no la ha habido en China. De hecho, la única base para tal afirmación es el supuesto caso de China. Es un círculo vicioso: si China fuese una dictadura del proletariado ¿Cómo sabríamos si es posible? Bien, acorde con nuestra teoría acerca del revisionismo, una revolución cultural es necesaria para contraatacar los inminentes procesos burguesizantes que ocurren bajo el socialismo, lo que manifiesta en sí mismo la lucha por la línea ideológica en el aparato del partido. ¿Cómo sabemos si esto es cierto? ¿Cómo ha sido esta teoría comprobada? China es capitalista ahora..., ¿no? Esto no significa que la concepción marxista leninista maoísta del revisionismo es irremediablemente errónea en todos los aspectos, sino que ha sido sobregeneralizada para situaciones en las cuales es inaplicable.

El hecho de que no hubo ruptura, de que la RPC que existió en 1950 sigue existiendo, por sí mismo demuestra que la RPC es una dictadura del proletariado.

Sin embargo, la URSS, que tambíen era una dictadura del proletariado, fue derrocada debido a la prevalencia de las fuerzas burguesas que disfrutaron de una nueva base social gracias a las reformas de Gorbachov, allanando el camino a una restauración total del capitalismo. Esto nos plantea un nuevo problema ¿Qué pasaría si la reforma de mercado ha llegado un punto en el cual no puede ser controlada por el Partido? ¿Están realmente cabalgando la cola del dragón (como he visto a otra gente describirlo) o, por el contrario, tienen el manejo de la situación? ¿Están en posición para continuar perfeccionando y enriqueciendo la base para la fase avanzada del socialismo, lo suficiente para llevar a cabo la transición en 2049?

¿Lo conseguirá el Partido Comunista de China?

Si consideramos la primera fase del socialismo como una fase transitoria como la NEP: ¿Podrá el partido cumplir la promesa que tiene con 1,379 mil millones de personas?

Mi opinión es: desde luego.

La SASAC (Comisión estatal para la supervisión y administración de las activos del Estado) tiene el monopolio estatal en cada sector importante de la industria, aquí algunos de ellos: aeroespacial, aerolíneas, aluminio, arquitectura y diseño, automotriz, aviación, bancos, químicos, carbón, algodón, electrónica, ingeniería, silvicultura, equipamiento pesado, oro, grano, maquinaria pesado, servicios de inteligencia, hierro, materiales, metalurgia, minería, metales no férricos, energía nuclear, transporte marítimo, petróleo, fármacos, servicios postales, ferrocarril, sal, desarrollo científico y tecnológico, astillería, seda, acero, telecomunicaciones, viajes, utilidades.

No sólo poseen todos estos sectores estratégicos, sino que, además, de las veinte compañías más grandes en China, todas ellas están controladas por la SASAC o gobiernos locales, excepto Noble Group, que está en Hong Kong.

Esto pone de manera evidente al gobierno de la RPC en la misma posición que el de la Unión Soviética en los años 20 con la NEP. La diferencia clave está en que, aunque la URSS desde 1921 hasta 1928 no tuvo un sistema coherente de planificación económica, el gobierno chino lleva usando planes quinquenales desde 1953. Otra diferencia es que el estado soviético no fue ni de lejos tan influyente. Combinado con las tecnologías modernas de información y una infraestructura técnica extremadamente persuasiva, esto pone al PCC en una posición muchísimo más favorable que al PCUS respecto a entrar a la fase avanzada del socialismo, y en última instancia, el comunismo a nivel mundial.

En conclusión, el PCC no se ha desviado del marxismo leninismo y ha llevado a cabo exitosamente la tarea de desarrollo socialista. La RPC sigue siendo una dictadura del proletariado y la base de la economía china sigue siendo planificada por el estado. Es más, el PCC está en una posición excelente para llegar a cabo la meta a largo plazo de llegar al socialismo avanzado.

Pero es necesaria una advertencia: la burguesía está activa en China y está trabajando activamente para derrocar al PCC. Los llamamientos a una democracia burguesa pluripartidista están presentes y la próxima crisis económica traerá las contradicciones que caracterizan a la sociedad moderna china al primer plano.

El carácter socialista de la RPC no significa que todo nuestro trabajo sea inútil por la magnitud sin precedentes de la construcción del socialismo en China, sino que es una buena razón para estar junto a China, junto al pueblo chino y para trabajar aún más duro para llegar al comunismo a escala global.


China, superpotencia

“Esconder la fuerza y aguardar el momento”. Deng Xiaoping, el gran protagonista del aperturismo económico chino, recomendaba mantener a China en un segundo plano en el escenario global, mientras el país luchaba por salir de la pobreza y dejar atrás el marasmo de 10 años de Revolución Cultural. Ya no; esa etapa ha quedado atrás. En la “nueva era” que ha proclamado el presidente Xi Jinping, China está decidida a ocupar el papel protagonista en el escenario mundial que, a sus ojos, le debe la historia. De la mano de Xi, el líder más poderoso del país en décadas y que continuará en el poder más allá de los 10 años inicialmente previstos, quiere moldear el orden mundial para colocarse como referente, crear oportunidades estratégicas para sí y para sus empresas y legitimar su sistema de gobierno. Y ya no se recata en anunciarlo.

“Nunca el mundo ha tenido tanto interés en China ni la ha necesitado tanto”, declaraba solemnemente el mes pasado el Diario del Pueblo, la más oficial de las tribunas oficiales de Pekín. El momento actual —con un Estados Unidos que bajo la presidencia de Donald Trump ha abdicado de su papel de líder mundial, una Europa presa de sus divisiones, un mundo que aún arrastra las consecuencias de la crisis financiera de 2008— presenta una “oportunidad histórica” que, sostenía el comentario, “nos abre un enorme espacio estratégico para mantener la paz y el desarrollo y ganar ventaja” . La firma como “Manifiesto” indicaba que representaba la opinión de los más altos dirigentes del Partido.

Esa ambición no es nueva: la catástrofe que fue el Gran Salto Adelante (1958-1962) vino provocada, al fin y al cabo, por la voluntad de Mao Zedong de convertir China en una potencia industrial en tiempo récord. Lo que sí es nuevo es que ahora se proclame a viva voz, y cada vez más alto. En su discurso ante el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista en octubre, cuando renovó su mandato para otros cinco años, Xi anunció la meta de convertir su país en “un líder global en cuanto a fortaleza nacional e influencia internacional” para 2050. La fecha no es casualidad: para entonces, China ya habrá agotado su dividendo demográfico (ahora, la estructura de edad de su mano de obra, todavía relativamente joven, resulta beneficiosa para el crecimiento económico del país).

A ojos de Pekín, China nunca ha tenido tan al alcance de la mano ese objetivo. La diferencia no solo la marcan las circunstancias geopolíticas o su auge económico. También su situación interna: nunca, desde los tiempos de Mao, un líder chino había contado con tanto poder, ni se había sentido tan seguro en el cargo.

Xi no deja de acumular puestos y títulos, oficiales y extraoficiales. Secretario general del Partido: presidente de la Comisión Militar Central, jefe de Estado, “núcleo” del Partido y ahora ­lingxiu, o líder, un tratamiento que solo se había concedido a Mao Zedong y a su sucesor inmediato, Hua Guofeng. Por las universidades de todo el país se abren centros de estudio dedicados a su pensamiento; las calles de cualquier centro urbano están llenas de carteles que exhortan a la población a aplicar sus ideas. Del modo más marcado en décadas, la lealtad al Partido, y por ende a Xi, es la condición sine qua non para tener éxito en cualquier actividad que tenga que ver con el omnipotente Estado.

La consolidación de su poder se verá completada durante la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular, el Legislativo chino, que se inaugura la semana próxima en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. Los diputados aprobarán, entre otras cosas, eliminar el límite temporal de dos mandatos que la Constitución impone al presidente, allanando el camino para que Xi pueda continuar al frente del país por tiempo indefinido.

Ya durante el primer mandato de Xi, China ha multiplicado su expansión internacional. Su Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras va a cumplir tres años y ha concedido préstamos por más de 4.200 millones de dólares. Su Nueva Ruta de la Seda —un plan para construir una red de infraestructuras a lo largo de todo el mundo— acaba de incorporar oficialmente a América Latina, tiene en el punto de mira el Ártico y se dispone a celebrar su segunda cumbre internacional en 2019. Su inversión en diplomacia ha sido vasta. En 2017 destinó a este fin 7.800 millones de dólares, un aumento del 60% con respecto a 2013. Por contra, EE UU ha propuesto recortar un 30% el gasto de su servicio exterior.

Si Washington ha ido abandonando sus compromisos internacionales, China está dispuesta a llenar ese vacío. Xi Jinping se ha presentado como el gran defensor de la globalización, de la lucha contra el cambio climático, de los tratados de comercio internacionales. Pekín ya mantiene acuerdos de libre comercio con 21 países —uno más que Washington— y, según sus autoridades, negocia o se plantea incluir a una docena más.

Su inversión en el extranjero y la de sus empresas son uno de los principales pilares de esta estrategia. En América Latina ya ha concedido más créditos que el Banco Interamericano de Desarrollo; el año pasado invirtió 120.000 millones de dólares en 6.236 compañías de 174 países, según su Ministerio de Comercio. Como parte de su plan para convertirse en un país puntero en tecnología y hacer que este sector sea una de las principales fuentes de su PIB, ha adquirido firmas claves en áreas estratégicas, como la líder alemana en robótica Kuka o la diseñadora de chips británica Imagination. Ya es un referente en inteligencia artificial.

Pero su presencia en el exterior no se limita al terreno diplomático o comercial. Ser una potencia global requiere no solo tener acceso a los recursos y conexiones con el resto del mundo. También defenderlos y defenderse. Y China, con 151.000 millones de dólares, es el segundo mayor inversor en poderío militar, solo por detrás de EE UU, y moderniza su Ejército a marchas forzadas. Ya cuenta con su primera base militar en el exterior, en Yibuti, y según Afganistán se plantea construir una segunda en una remota esquina de ese país.

Pero si China hoy genera más simpatías que EE UU en numerosos países —incluidos aliados tradicionales de Washington como México u Holanda, según apuntaba el Pew Research Center en 2017—, su auge también suscita desconfianzas. Eurasia Group ha descrito la influencia de China en medio de un vacío de liderazgo global como el primer riesgo geopolítico para este año. “Está fijando estándares internacionales con la menor resistencia jamás vista”, sostiene la consultora. “El único valor político que China exporta es el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países. Es atractivo para los Gobiernos, acostumbrados a las exigencias occidentales de reformas políticas y económicas a cambio de ayuda financiera”. Mención especial, entre otras cosas, merece la inversión china en inteligencia artificial: “Procede del Estado, que se alinea con las instituciones y compañías más poderosas del país y trabaja para garantizar que la población se comporte más como el Estado quiere. Es una fuerza estabilizadora para el Gobierno autoritario y capitalista del Estado chino. Otros Gobiernos encontrarán seductor ese modelo”.



Otras voces también suenan alarmadas. El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, denunció en diciembre la influencia de China en los asuntos políticos de su país, mediante lobbies y donaciones, y ha presentado un proyecto de ley que busca frenarlo. El director del FBI en EE UU, Christopher Wray, también ha advertido que Pekín puede haber infiltrado operativos incluso en las universidades. Un informe del think tank alemán MERICS y el Global Public Policy Institute alerta de la creciente penetración de la influencia política de China en Europa, especialmente en los países del Este. Y un grupo de académicos logró, gracias a sus protestas el año pasado, que la editorial Cambridge University Press recuperara artículos censurados por no coincidir con la visión de Pekín en asuntos como Tiananmen o Tíbet.

La creciente asertividad de Pekín puede rozar la arrogancia o el desdén por las normas internacionales. En el mar del sur de China, donde sus reclamaciones de soberanía le enfrentan a otras cinco naciones, ha ido construyendo islas artificiales en áreas en dispu­ta pese a las protestas de los países vecinos y de EE UU. Recientemente, la prensa ha recriminado a Suecia sus presiones para la liberación de Gui Minhai, el librero sueco detenido el mes pasado cuando viajaba a Pekín escoltado por dos diplomáticos.

Además de las alarmas, empiezan a sonar también —de modo aún muy incipiente— propuestas para contrarrestar esa pujanza o los aspectos menos benevolentes de ella. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha llamado a los 27 socios de la UE a la unidad para no perder terreno frente a China. La Casa Blanca ha comenzado a imponer aranceles a algunos productos para frenar lo que considera competencia desleal de China en el intercambio comercial. Japón, India, Australia y EE UU se plantean ofrecer un plan internacional alternativo al de la Ruta de la Seda.

Claro que ni siquiera el todopoderoso Xi puede darlo todo por seguro, y la China de la nueva era adolece de debilidades importantes. Por el momento, el apoyo popular al presidente y su gestión parece sólido. Pero mantenerlo, en una sociedad de fuertes desigualdades sociales, puede ser una tarea complicada.

Las jóvenes clases medias, nacidas y criadas después de la Revolución Cultural y de Mao, no han conocido el sufrimiento de sus progenitores y demandan un bienestar económico que dan por garantizado, así como estándares de vida similares a los de Occidente.

Esto incluye la contaminación, uno de los grandes males de China. Tras medidas como un plan invernal de urgencia, estándares de emisiones para vehículos o cierres de fábricas con altos niveles de polución, este año la calidad del aire en Pekín ha mejorado notablemente. Pero organizaciones como Greenpeace remarcan que esta mejora, en parte, se ha producido a costa de trasladar la contaminación a regiones más pobres y menos visibles.

Garantizar unos estándares de vida cada vez mejores —China se ha comprometido a acabar para 2020 con la pobreza rural, que en 2015 afectaba a 55 millones de personas— obliga también a la reforma económica. Al llegar al poder hace cinco años, Xi prometió dejar que el mercado marcara el paso. Es una aspiración que ha demostrado ser complicada. En 2015, la revista Caixin apuntaba que, de entre las 113 áreas susceptibles de reforma, tan solo en 23 se avanzaba a buen ritmo, los progresos eran lentos en 84 y en 16 no se había conseguido nada.

En América Latina ha otorgado más créditos que el Banco Interamericano de Desarrollo: invirtió 120.000 millones de dólares en 2017

Lo que queda pendiente es lo más difícil: las empresas de propiedad estatal, gigantescas e ineficientes, pero básicas en el sistema socioeconómico chino actual; el exceso de crédito y de capacidad de producción; la completa liberalización del yuan. Reformas necesarias, pero que requerirán enorme habilidad para que no afecten al índice de desempleo o la estabilidad social, la gran prioridad del Gobierno.

En aras de esa estabilidad social, la China de Xi Jinping ha implantado ambiciosos programas de control y vigilancia ciudadana, ayudada por la inteligencia artificial. El flujo de la información y las redes sociales están férreamente supervisados. Cada empresa, incluidas las multinacionales extranjeras, debe contar con una unidad del Partido Comunista en su estructura. Los medios de comunicación estatales —los principales— han recibido instrucciones de boca del propio presidente: “Ustedes deben apellidarse Partido”.

La tendencia es a reducir la tolerancia a cualquier manifestación cultural que no subraye el papel dominante del Partido Comunista o se ponga al servicio de sus objetivos. Y esto incluye el trato a las minorías y la práctica de la religión, sobre la que recientemente se han impuesto nuevos reglamentos. Los sujetos molestos —sean disidentes políticos, abogados de derechos humanos o activistas de causas sociales— son detenidos y, en ocasiones, condenados a largas penas de cárcel. El año pasado, el premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo murió de cáncer de hígado mientras cumplía una pena de 11 años.

Pero el tiempo corre, para Xi, para Pekín y para implementar las reformas. Uno de los grandes obstáculos que afronta el país es, precisamente, su rápido envejecimiento. La desastrosa política del hijo único hace que el dividendo demográfico se esté agotando. Pese al fin de la prohibición en 2015, la natalidad no tiene visos de repuntar. En 2020, 42 millones de ancianos no podrán cuidar de sí mismos y 29 millones superarán los 80 años. Todo un desafío para unos sistemas de seguridad social y de sanidad aún muy débiles.

Para 2050, cuando aspira a haberse convertido en una gran potencia, contará con 400 millones de jubilados. Para entonces, deberá haber completado sus ambiciosos planes de reforma militar y económica; la prioridad será atender a ese gran segmento de población envejecida. El plazo de “oportunidad estratégica” habrá expirado.


La nueva era de Xi tiene, por tanto, prisa. Hoy puede movilizar a la población en busca del sueño chino; mañana podría ser tarde. En unos años, esta nueva era puede haberse quedado demasiado vieja.




China está cada vez más cerca de contar con un nuevo emperador: Xi Jinping. Así parece indicarlo el anuncio del pasado domingo de la agencia estatal Xinhua, que explicó que el Partido Comunista de China (PCCh) pretende abolir el límite de dos mandatos para la presidencia del país, incluido en la Constitución nacional. La medida será aprobada durante la protocolaria sesión parlamentaria anual, que se celebra en Pekín a principios de marzo, y abrirá la puerta a que Xi Jinping, el actual cabeza de estado, permanezca en el poder cuando termine su segundo mandato, en 2023. Así, Xi podría convertirse en la principal figura de la política china hasta su muerte.

Con este gesto, el político desafía el sistema de traspaso de poder ordenado que creó el reformista Deng Xiaoping durante los años ochenta. La medida tenía como objetivo evitar que ningún líder pudiera ostentar el poder que Mao Zedong llegó a alcanzar durante gran parte de su mandato, que incluyó la trágica Revolución Cultural. Pero Xi parece dispuesto a ocupar tanto tiempo como pueda los tres principales cargos de la política china: la presidencia de la Comisión Militar Central, que lidera el ejército chino; la presidencia y la secretaría general del PCCh.

El mismo domingo, el poderoso aparato censor del país eliminaba de internet cualquier broma o comentario sobre la decisión, incluidas distintas imágenes del osito Winnie The Pooh, muy popular entre los internautas chinos gracias a su supuesto parecido con Xi. Un editorial del diario estatal ‘Global Times’ argumentaba ayer que las enmiendas propuestas responden al deseo de los líderes chinos “de realizar contribuciones […] que resistan el paso del tiempo”.

“Xi, sin duda, no es Mao, y la China de Mao no es la China de hoy, pero por ello, la eliminación de cualquier restricción para continuar en la presidencia es aún más notable. Sin importar cómo se interprete, la centralización del poder evoca a tiempos más oscuros en China”, opinaba en ‘China File’ el periodista Richard McGregor, excorresponsal del ‘Financial Times’ en Pequín y Shanghai. El político, hijo de un respetado revolucionario chino, cuenta con una ambiciosa agenda que probablemente no puede consolidarse en dos mandatos. Uno de sus principales mensajes, el del ‘gran rejuvenecimiento nacional’, apunta a un programa doméstico e internacional que devuelva a China a una posición de poder global.

De momento, uno de los principales logros del gobierno de Xi ha sido llevar a cabo una dura campaña contra la corrupción en el PCCh, considerado uno de los males endémicos del país y una de las principales amenazas a la estabilidad del país. La Comisión Central para Inspecciones Disciplinarias del PCCh anunció el pasado octubre que 1,34 millones de funcionarios de bajo nivel habían sido disciplinados desde 2013, recogía Reuters. Muchos analistas creen que Xi también ha consolidado su poder a través de la campaña, que ha incluido la caída de antiguos altos cargos, como el exministro de Seguridad Pública, Zhou Yongkang. A nivel doméstico, Xi ha prometido convertir a China en una sociedad “moderadamente próspera” en 2020, que no cuente con personas viviendo por debajo del umbral de la pobreza.

Pero el primer mandato de Xi también se ha visto marcado por una dura represión de voces críticas en el país, y por una sociedad más vigilada. Según Amnistía Internacional, China detuvo entre agosto de 2015 y julio de 2017 casi 250 activistas y abogados de derechos humanos del país. Sin embargo, la medida más inquietante es la creación de un nuevo sistema de crédito social -una especie de "carnet por puntos"- que recompensa a los “buenos ciudadanos”, que apunta hacia un futuro incremento de control social, que puede afectar todos los ámbitos de la vida de sus ciudadanos. “[Xi Jinping] ha eliminado cualquier potencial competidor político. De momento, no hay ninguna competición política organizada”, aseguraba Wu Qiang, un analista político de Pekín, a ‘The New York Times’.

A nivel económico, los líderes chinos se enfrentan a tasas de crecimiento más moderadas que en la década anterior. Ante esta situación, el PCCh ha decidido invertir en innovación, para situar al gigante asiático a la cabeza de campos como la inteligencia artificial, la biotecnología o el internet de las cosas. Por ejemplo, según recogía Xinhua, se espera que el gobierno central invierta hasta 1.200 millones de euros en distintos proyectos, incluidos en el plan “Hecho en China 2025”, destinado a hacer más competitivo el sector manufacturero del país.

Pese a ello, muchos empresarios internacionales expresan su malestar por la falta de apertura del mercado chino, que sigue favoreciendo en muchos casos las grandes empresas estatales, o a las multinacionales chinas. Ante las críticas, uno de los principales asesores económicos de Xi, Liu He, aseguraba el mes pasado en Davos que las reformas económicas que China prepara para este año “sobrepasarán todas las expectativas”, recogía Voice of America De momento, el gobierno chino se ha centrado en eliminar posibles riesgos financieros, producidos por la gran cantidad de préstamos sin regular en el país, alimentados por los estímulos financieros que el banco central chino lanzó para sortear la crisis financiera mundial.

A su vez, gracias al impresionante desarrollo económico de las últimas décadas, China parece más dispuesta a jugar un papel importante en el escenario global. Pekín ha lanzado la iniciativa 'One Belt, One Road', un ambicioso programa de infraestructuras que incluye a casi setenta países de Asia, África y Europa. El propio Xi Jinping prometió inversiones por valor de más de 90.000 millones de euros en la iniciativa, informaba Quartz. La estrategia pretende estimular el comercio a través de Asia Central y el Océano Índico, pero también servirá para expandir la influencia territorial del gigante asiático.

En diciembre llegó a Madrid el primer tren directo desde una ciudad industrial china, la primera de una larga serie de infraestructuras que Pekín prepara para facilitar sus exportaciones
Este renovado impulso internacional ha hecho que China también se muestre más asertiva en conflictos territoriales que mantiene con otros países de la región, como Japón, Vietnam o Filipinas. El país ha construido durante los últimos años distintos islotes disputados en el Mar del Sur de China, o ha aumentado la presencia militar en aguas cercanas al archipiélago Diaoyu/Senkaku, actualmente administrado por Japón. Una actitud más beligerante, y la modernización del ejército chino, han hecho aumentar el temor a un posible choque bélico en la región, causado por el deseo de Pekín de convertirse en la nueva potencia regional.

Xi podía haber optado por aceptar las reglas constitucionales, y mantener parte de su influencia política desde la sombra, o incluso alargando su mandato como secretario general del PCCh, o de presidente de la Comisión Militar Central, considerados títulos más importantes con el del presidente. Con la reforma de la Carta Magna, en cambio, quiere transmitir un mensaje claro: ante la incertidumbre del mundo post-Trump, China cuenta con un plan estable, y un líder bien asentado en el poder para llevarlo a cabo, libre de cualquier atadura constitucional. “Esencialmente, se ha convetido en un emperador de por vida”, aseguraba Willy Lam, escritor de una biografía sobre Xi Jinping, al ‘The New York Times’.


Estatutos del PCCh incluyen pensamiento de Xi como parte de guía de acción

 BEIJING, 24 oct (Xinhua) -- Una enmienda a los Estatutos del Partido Comunista de China (PCCh) aprobada hoy martes, incluye el pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva época como un nuevo componente de la guía de acción del Partido, según una resolución del XIX Congreso Nacional del PCCh.

Acordado por unanimidad por los delegados del Partido, la enmienda yuxtapuso el pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva época con el marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping, el importante pensamiento de la triple representatividad y la concepción científica del desarrollo.

Adaptándose al desarrollo de los tiempos y basándose en la combinación de la teoría y la práctica, los comunistas chinos, con el camarada Xi Jinping como su exponente principal, han dado forma al pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva época desde el XVIII Congreso Nacional del PCCh, señala la resolución.

Éste ha dado "una respuesta sistemática al importante tema de nuestro tiempo -- qué tipo de socialismo con peculiaridades chinas se debe mantener y desarrollar en la nueva época y cómo hacerlo", según el documento.

Este "debe ser sostenido durante mucho tiempo y desarrollado constantemente", indica la resolución.

"El pensamiento supone una continuación y desarrollo del marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping, el importante pensamiento de la triple representatividad y la concepción científica del desarrollo", añade.

"Representa los últimos logros de la sinización del marxismo (la adaptación del marxismo al contexto chino), la cristalización de las experiencias prácticas y la sabiduría colectiva del Partido y del pueblo", destaca.

La resolución alabó el nuevo pensamiento como "una parte importante del sistema teórico del socialismo con peculiaridades chinas y una guía de acción de todo el Partido y el pueblo de todo el país en su lucha para alcanzar la gran revitalización de la nación china".

Bajo la guía del pensamiento de Xi, "el PCCh ha conducido al pueblo de las diversas etnias del país a esforzarse por dominar de manera integral la gran lucha, la gran obra, la gran causa y el gran sueño en el impulso de la entrada del socialismo con peculiaridades chinas en la nueva época", acorde al texto.

En la resolución, el PCCh exigió a todos los miembros del Partido que unificasen los criterios y las acciones a la luz del pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva época, fortaleciesen la concienciación y la firmeza en su estudio y aplicación, lo llevasen a cabo en todo el proceso de la modernización socialista y lo plasmaran en los diversos aspectos de la construcción del Partido.

Según la resolución, una serie de nuevas concepciones, nuevos pensamientos y nuevas estrategias presentadas por el Comité Central del PCCh, con el camarada Xi Jinping como núcleo han sido añadidas a los Estatutos, tales como la puesta en juego del papel decisivo del mercado en la distribución de los recursos, el impulso de la reforma estructural por el lado de la oferta, y el incremento del poder cultural blando de la nación.

El Congreso está de acuerdo con la incorporación a los Estatutos de la cultura del socialismo con peculiaridades chinas junto con su camino, su teoría y su sistema.

Además, la enmienda incorporó una evaluación del cambio en la contradicción principal de la sociedad china y constituye un importante fundamento para la elaboración de políticas y directrices de significación trascendental, y estrategias a largo plazo del Partido y del país.

El PCCh señaló que "la contradicción principal existe entre la creciente demanda del pueblo de una vida mejor y el desarrollo desequilibrado e insuficiente".

Anteriormente la máxima, que ha permanecido durante 36 años, fue descrita como la existente entre "las crecientes necesidades materiales y culturales del pueblo y la producción social atrasada".

Pensamiento militar de Xi, liderazgo "absoluto" del Partido sobre ejército incluidos en Estatutos del PCCh

BEIJING, 24 oct (Xinhua) -- El Partido Comunista de China (PCCh) ha incluido el pensamiento militar de Xi Jinping y el liderazgo "absoluto" del Partido sobre las fuerzas armadas en sus Estatutos, según una resolución aprobada hoy martes por el XIX Congreso Nacional del PCCh.

Congreso del PCCh establece posición histórica del pensamiento de Xi, según resolución

BEIJING, 24 oct (Xinhua) -- El XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh) establece la posición histórica del pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas de la nueva época, según una resolución aprobada por el congreso hoy martes.

"Lucha contra la corrupción continúa", subrayan Estatutos del PCCh

BEIJING, 24 oct (Xinhua) -- El Partido Comunista de China (PCCh) indica en sus Estatutos revisados que el Partido debe "hacer esfuerzos integrales" para garantizar que "la lucha contra la corrupción continúe", de acuerdo con una resolución aprobada hoy martes por el XIX Congreso Nacional del PCCh.

"La Franja y la Ruta" incorporada en Estatutos del PCCh

BEIJING, 24 oct (Xinhua) -- El Partido Comunista de China (PCCh) ha incorporado el impulso al desarrollo de la Franja y la Ruta en los Estatutos del PCCh, según una resolución aprobada por el XIX Congreso Nacional del PCCh hoy martes.



Sistema político de la República Popular China

           




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